Mucho tiempo he estado sin actualizar, lo reconozco. No obstante, vuelvo al pie del cañón para comentaros un poco cuál ha sido el disco que más he estado escuchando durante este pasado mes de Octubre. Próximamente espero poder actualizar de manera un poco más frecuente.
The Smashing Pumpkins – Mellon Collie And The Infinite Sadness (1995)

Siamese Dream fue, sin lugar a dudas, uno de los discos más importantes de los 90. Sabiendo coger lo mejor de las bandas de Grunge y Rock Alternativo que surgieron a principios de esa década con sus evidente influencias del Rock de los 70, la banda de Billy Corgan y compañía logró crear un disco atemporal, que los situó de golpe y porrazo entre las bandas más destacadas de la década. Sin embargo, ese éxito suponía también un obstáculo para Smashing Pumpkins, puesto que la tarea de superar ese trabajo (el segundo de su carrera) no era nada fácil. Otro grupo posiblemente hubiese esperado que la locura descendiera, y grabar algo nuevo cuando el éxito hubiese pasado un poco. Pero ese no fue el caso del señor Corgan, posiblemente una de las mentes más geniales, ambiciosas y egocéntricas de los últimos 20 años.
Así pues, en 1995 salía a las calles este Mellon Collie And The Infinite Sadness, un disco que ya solamente por su concepto evidenciaba las ganas del grupo de dar otro paso hacia adelante y no estancarse. Y es que, no en vano, estamos hablando de un disco de ni más ni menos que 28 canciones en total (doble CD con 14 canciones cada uno), en el cuál, además, se intentaba narrar una historia en base a las diferentes fases del día (amanecer, mañana, mediodía, tarde y noche). Viendo solamente ese planteamiento uno se da cuenta de lo ambicioso y peligroso del proyecto, puesto que había muchas probabilidades de que el experimento saliera mal y el disco se convirtiera en poco menos que una pifia megalómana de dimensiones mayúsculas. Pues bien, no solo no fue una pifia, sino que consiguió abrir un arduo debate entre los fans sobre si era o no mejor álbum que Siamese Dream, debate que aún permanece en la actualidad.
Analizar las 28 canciones una por una sería algo imposible, ya que las diferencias entre ellas son tan grandes que realizar un análisis individual convertiría esta reseña en un doctorado. En cualquier caso, podemos dividir los temas en temas rockeros, temas tranquilos o baladas y temas experimentales, donde hay algún que otro flirteo con los sintetizadores y los teclados, faceta que explotarían posteriormente en Adore (1998).
El inicio del primer disco (titulado Dawn To Dusk) es simplemente espectacular, con 5 o 6 temas seguidos que pasarían a ser clásicos de la banda. Canciones como Tonight, Tonight, Zero, Jellybelly, Bullet With Butterfly Wings o An Ode To No One van pasando por un primer CD en el que realmente parece que todo fluye, no encontramos apenas altibajos (si acaso el interludio experimental Cupid De Locke o Take Me Down, tema escrito por el guitarrista James Iha que, puesto en comparación con lo oído anteriormente, no termina de dar la talla en este primer CD), y realmente llegamos a tener la sensación de que vamos a encontrarnos con un disco para enmarcar y colocar en un museo. Influencias del Folk, la música clásica, temas experimentales como Love o la ya mencionada Cupid De Locke, una introducción de piano magistral, e incluso una pieza de más de 9 minutos, de título Porcelina Of The Vast Oceans, que desafortunadamente no cierra este primer CD, puesto que la atmósfera que crea al final sería perfecta para dar cierre a la placa. Ante semejante derroche de creatividad, uno no sabe bien si atreverse a pinchar el segundo CD o dejar la cosa ahí. Finalmente decidimos ver qué se esconde tras ese segundo disco, de título Twilight to Starlight.
Y la verdad es que el inicio de ese segundo CD no defrauda para nada, ya que nada más empezar nos encontramos otros tres temas para engrosar la lista de clásicos de la banda de Corgan; Bodies, Thirty-Three y la radiable 1979. No obstante, sobre la mitad de ese segundo CD ya se empieza a notar que la mente de Billy Corgan y Jimmy Chamberlin (autores intelectuales de la mayoría de temas), no daba para un trabajo de estas condiciones, y si bien encontramos algunos temas geniales (Through The Eyes Of Ruby posiblemente sea de lo mejor de su carrera) y algunas baladas bastante competentes (We Only come Out At Night o la canción de cuna Farewell And Goodnight), la verdad es que los temas de relleno abundarán en este segundo álbum, dejando finalmente una sensación agridulce al oyente, la sensación de que “sí, pero no”; es bueno, pero debería ser mejor.
Algunos afirman que Smashing Pumpkins derrocharon su creatividad en este álbum, en vez de irla dosificando en trabajos más modestos. Ciertamente Billy Corgan recibió fuertes críticas por ese planteamiento tan grandilocuente que tenía sobre sí mismo y su música. Tras este álbum, Corgan intentó desviar a las calabazas hacia senderos más experimentales y cercanos al Art Rock, sin lograr en ningún momento encontrar su sitio. En cualquier caso, no hay que menospreciar las múltiples cualidades de este álbum, en el cuál las 2/3 partes del mismo son temas de un altísimo nivel. No es un disco perfecto, pero sí es un disco magnífico, se puede considerar imprescindible sin dudarlo demasiado.
Lo mejor: Un disco de una valentía descomunal, con grandísima calidad en la mayor parte de sus temas. Un disco variado con temas para casi todo tipo de públicos.
Lo peor: Los temas finales del segundo CD deslucen el resultado final. La sensación de que, aún siendo una banda de calidad, un proyecto de esta magnitud les quedaba grande.
Alternativas: Pearl Jam, Nirvana, Sonic Youth, Redd Kross
Nota: 9/10

Videoclips
Hasta 6 temas de ese disco llegaron a entrar en la lista Billboard de los temas más radiados y vendidos de 1995 y 1996.
1979 (#1 de Billboard en 1995)
Bullet With Butterfly Wings
Muzzle (versión en directo)
Thirty-Three
Tonight, Tonight
Zero