Bill Hicks - Philosophy: The Best Of Bill Hicks (2001)

Hace unas semanas hablaba de la influencia de Richard Pryor entre muchos de los humoristas y monologuistas que surgirían posteriormente en Estados Unidos. De hecho, hablar de monólogos es hablar de un mundo bastante plural y bipolar, donde se dan lugar dos tipos de tendencias más o menos generalizadas: por un lado un humor de corte comercial, más accesible a un público amplio, que trata temas inocuos e inofensivos que garanticen risas más o menos seguras; y por otro lado un humor denominado como “contracultural”, un humor más difícil y punzante (evitaré usar la palabra humor inteligente, ya que realmente creo que es un concepto que no significa nada), cargado muchas veces de crítica a determinadas formas de pensar y determinadas actuaciones de las élites sociales. Es un humor bastante más minoritario, ciertamente, ya que por su propia naturaleza creará adeptos y gente que lo rechace de plano, dependiendo del signo político por el que cada persona esté marcado.
Dentro de ese humor político y contracultural, uno de los humoristas que siguieron la estela de gente como el propio Pryor, George Carlin o Lenny Bruce fue nuestro protagonista de hoy: Bill Hicks. Reivindicado por grupos musicales como Tool o Radiohead, Hicks ha vivido en los últimos años una especie de auge, un resurgimiento y recuerdo de su persona que está dando un fenómeno tan curioso como habitual; el hecho de que un artista tenga más fans después de su muerte que en vida.
Si alguien que esté leyendo esto nunca ha oído o ha visto ninguna actuación de Bill Hicks, debo decirle que, definitivamente, no es el prototipo de humorista para toda la família, y en algunas ocasiones hasta puede resultar bastante incómodo escucharle. Su humor era crudo, áspero, en algunas ocasiones incluso cruel, a juego con una personalidad bastante amarga y cínica (al menos encima del escenario). Sus fans habitualmente dicen de él que “No solo hace reír, sino que también hace pensar”. Y en buena medida es cierto, puesto que no era un humorista al uso; muchos de sus monólogos incluían segmentos de denuncia, moralejas, consejos o críticas directas al tema que se estaba ridiculizando. El fundamentalismo cristiano, la guerra contra las drogas, la administración Bush, los grupos anti-aborto, el humor vacío y comercial…Hicks era un personaje que no sentía ninguna piedad ni respeto por todos esos conceptos, a los cuáles machacaba sistemáticamente en sus actuaciones, marcando el relieve en sus contradicciones y en la hipocresía que no pocas veces determinados discursos emanan.
Este disco recopilatorio fue publicado en 2001, y es, a grandes rasgos, una selección de lo más destacable de los cuatro discos que Hicks había sacado al mercado durante los 90 (Dangerous de 1990, Relentless de 1992, y las obras póstumas Arizona Bay y Rant In E-Minor, ambas publicadas en 1997). Los que sean fans del cómico neoyorquino no verán ninguna sorpresa en este disco, ya que no trae nada nuevo, simplemente es una colección de viejas actuaciones ya editadas anteriormente. Sin embargo, es posible que para los neófitos este disco tenga cierto interés, al recoger en un solo disco diversas actuaciones distintas, con lo cuál uno puede saber si le interesa seguir profundizando en su discografía o no.
En cuanto a algunas de las pistas más destacadas, hay que decir que se han elegido temáticas muy variadas: Por ejemplo, Flying Saucer Tour es un relato del propio Hicks sobre su viaje a Tennesse, en el cuál un grupo de “rednecks” le increpaban por leer libros y hablar mal de Dios. Gays In The Military pone en boca de Hicks su opinión sobre el hecho de que los homosexuales pudieran entrar en el ejército, y la hipocresía de los altos cargos militares en mostrarse como un valor moral, cuando sus empresas provocan miles de muertos cada año. Dinosaurs In The Bible es una parodia perfecta sobre el fundamentalismo cristiano y el creacionismo, un gran speech donde uno por uno se echan abajo los prejuicios sobre los que se justifican esos grupos para considerar que el mundo fue creado tal y como lo cuenta La Bíblia. La pornografía en los hoteles en Please Do Not Disturb, los disturbios de Los Ángeles en 1994 en Step On The Gas, los no fumadores y las campañas anti-tabaco y anti-droga en Smoking y Great Times On Drugs…Hicks trata prácticamente cualquier tema imaginable, mostrando no solo una capacidad de ironía devastadora, sino una sinceridad y una transparencia que en ocasiones puede resultar hasta molesta (especialmente si no estás de acuerdo con él). Sus chistes y sus críticas van poco a poco evolucionando, hasta convertirse en algo así como una filosofía de la vida, bastante pesimista y oscura, pero una visión lógica si tenemos en cuenta que él mismo era una persona oscura y pesimista.
Este Philosophy es un gran recopilatorio de humor, pero también es un acto de lucha contra muchos prejuicios y muchos argumentos doblemoralistas que impiden el avance y el desarrollo correcto de la sociedad. Risas, verdades, reflexiones, palabras que, en esta ocasión, no se las lleva el viento, sino que quedan para siempre en grabaciones como ésta. Altamente recomendable para todos aquellos que quieran abrir su mente a posiciones de vista diferentes a lo habitual.
Eso sí, si eres ultraconservador, ultracatólico, odias que se llamen a las cosas por su nombre y tu tolerancia respecto a las drogas y quienes experimentan con ellas es nula, ni se te ocurra acercarte a este humorista. Es posible que tus niveles de indignación superen todo tipo de barreras.
Lo mejor: Algunos de los chistes y monólogos más brillantes de uno de los mejores cómicos de los 90, reunidos en un solo disco.
Lo peor: Para los más completistas, este CD puede saber a poco. Habrá quién piense que se está exprimiendo en exceso las grabaciones de Hicks. No tiene la misma soltura que una actuación completa.
Nota: 9/10
Alternativas: Richard Pryor, George Carlin, Denis Leary, Lenny Bruce, Doug Stanhope

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Algunos monólogos incluídos en este álbum, extraídos del DVD Revelations: