Francamente, el resultado de la gala de ayer de Eurovisión para seleccionar al representante de España en tan infame festival me dejó absolutamente sorprendido. Creía que íbamos a presenciar un tongazo descomunal en las votaciones, que la maquinaria de TVE trabajaría a destajo para evitar que el candidato favorito de la mayoría triunfara y estuviera el próximo 26 de Mayo en Belgrado. Ante todo debo decir que, en mi humilde opinión, Eurovisión es el festival más horrible, deleznable, hortera y falto de buen gusto que existe y ha existido en Europa jamás. Me parece (y siempre me ha parecido) una mera excusa para potenciar las relaciones exteriores entre los distintos países del continente, utilizando como telón de fondo un hilo musical absolutamente tópico y prefabricado, que no casa con la cultura musical de cada país, tal y como pretenden hacernos creer, sino que simplemente representa lo que la industria quiere vender en cada país (Pop-Rock descafeinado en el este de Europa, Pop prefabricado estilo Britney Spears en Centroeuropa, “pachangueo” en los países latinos, etc.).
Pero volviendo al tema principal, no esperaba que se respetara la voz de la gente. La gala de ayer me sirvió para constatar una serie de cosas que, una vez analizadas fríamente, tan solo reafirman mi desprecio hacia ese festival. En primer lugar, hay que destacar el bajísimo nivel de la mayoría de participantes en la gala (creo que exceptuando La Casa Azul, no había ninguna propuesta que fuera mínimamente excitante o innovadora, se siguió en la tónica de bandas prefabricadas o supuestos portentos vocales como Coral, cuya propuesta era muy espectacular pero nada original). Ante un panorama tan desolador, no era de extrañar que el gran David Fernández (más conocido a partir de ahora como Rodolfo Chiquilicuatre) se llevara el gato el agua. Y es que, efectivamente, el Chiqui-Chiqui es una canción horrible, espantosa, nauseabunda, ridícula y completamente irrisoria, pero hay una cosa que se le ha pasado por alto a muchos “iluminados” fans de este tipo de galas: Esa canción ha sido diseñada así a propósito. No es un experimento musical hecho en un laboratorio con una cara bonita y un estribillo pegajoso al frente, es precisamente una burla, una sátira, un mordisco directo a ese sector tan oscuro y sórdido de la industria discográfica. El Chiqui-Chiqui representa a todos aquellos que vemos espantados como cada año la vieja Europa se para en seco para contemplar un espectáculo dantesco, una supuesta fiesta de la música en la que, como ya he dicho antes, lo menos importante es la canción que se está defendiendo. Un festival que, encima de su naturaleza tan profundamente frívola y anti-musical, lleva sumido varios años en una espiral de decadencia irrefrenable, y en la que las mismas fórmulas, los mismos sonidos y la misma imagen han acabado por convertirse en algo que ya no es molesto por su falta de calidad y de honestidad, sino por su insistencia.
Por otro lado, tengo que dar mi más sincera enhorabuena al señor Buenafuente y a esa máquina de talentos del humor Catalán que es El Terrat. He visto el vídeo del tema incontables ocasiones, y me sigo sorprendiendo, no solo de lo fácil que es crear una canción basura con gracia (imagináos entonces una canción de ese mismo estilo sin gracia), sino de lo bien que han resumido ese concepto de música basura en apenas dos minutos. Aquí la “receta de los churros” se ve y se refleja en su máxima expresión; Ritmo y melodía repetitivos + coreografía simplona y absurda + estribillo pegajoso + imagen hortera = Hit veraniego del año. Sencillamente admirable. Ignoro si el origen de todo esto era sencillamente hacer la pulla a Eurovisión o si es que Buenafuente necesitaba un golpe de efecto para recuperar audiencia (ya sabemos que la programación de LaSexta tiene siempre unos níveles de audiencia bastante bajos, por decirlo suavemente), pero sea como sea la maniobra es magistral. España ya está en el carro de los países que mandan un sonoro “que te den” al festival de la caspa, la hipocresía y la superficialidad. Y cada año que pasa el número de países crece y crece.
Sin más os dejo los dos vídeos, el de la actuación de Chiquilicuatre y el de las votaciones finales. Observad la lamentable actuación del jurado al conocer el ganador, empezando por el denostado Uribarri y sus gestos de indignación y siguiendo por la muchedumbre de Eurofans y demás calaña que apelaban a la dignidad nacional para tratar de evitar lo que ya era una realidad (luego éstos serán los mismos que criticarán a los nacionalistas vascos y catalanes). A ellos no hay que decirles nada, simplemente representan el pasado, un tiempo que ya es historia. Ahora es nuestro tiempo, el tiempo de una Europa sin Eurovisión (entre otras cosas, claro).
Y a todos los demás, salud y Chiqui-Chiqui. ¡Perrea, perrea!
Completamente de acuerdo! Has dicho todo lo que pienso pero que no me salía
Chiqui Chiqui campeón uoooo