He estado muy ocupado durante estos meses, y me ha sido incapaz realizar la crítica mensual sobre mi disco favorito del mes, así que entre hoy y mañana os dejaré los dos análisis que debo, el de Enero y el de Febrero. Éste fue el disco más escuchado por mí en Enero.
The White Stripes – Elephant (2003)

A principios de década parecía que la tendencia entre muchas de las nuevas bandas de Rock que iban surgiendo de la nada no era tanto innovar hacia adelante, tratando de hacer cosas que nadie había hecho antes, sino todo lo contrario, buscar en el pasado sus influencias para trabajar sobre ellas, basándose sobretodo en el Rock de finales de los 60 y principios de los 70. Bandas como The Strokes o The Hives recordaban ese Rock primitivo, festivo, de sonido más vetusto y ajeno a cualquier tipo de digitalización. En esas aparecieron The White Stripes, un dúo de hermanos de Detroit que, gracias a su cuarto trabajo Elephant, consiguieron ser la banda de esa hornada que más repercusión mediática tuvo (dejando a un lado las bandas de origen británico, que forman un mundo aparte).
En realidad, Elephant no fue la primera notícia que la prensa generalista tuvo sobre Jack y Meg White. Ya con su anterior disco White Blood Cells (2001), dieron bastante que hablar, puesto que su regresión al pasado no se limitaba solo a la estructura de las canciones, sino que se extendía a producción, sonido, artwork y estética del propio grupo. Pero no era eso lo único que los hacía distintos. Para empezar, los Stripes eran una de las pocas bandas del momento que prescindían de una figura en principio tan importante en el Rock como es la del bajista. En la música de este dúo el minimalismo y la sencillez son la nota dominante, basando casi todos los temas en la poderosa guitarra de Jack White, previamente conectada a un doble pedal para crear la falsa impresión de que hay dos guitarras sonando a la vez. Y eso sería prácticamente todo el mérito de este dueto, ya que la técnica de Meg White a los parches es prácticamente nula (no es una buena baterista), y Jack tampoco es demasiado versátil en sus registros de voz. Sin embargo, su frescura y su capacidad para crear temas adictivos paliaba todos esos defectos o escaseces.
Elephant vio la luz en Abril de 2003, suponiendo su debut para un sello grande (V2 Records), y enseguida consiguió la atención de público y prensa. Gran parte de esa atención fue debida al primer sencillo del disco, la inolvidable Seven Nation Army, cuya introducción simula un acorde de bajo que en realidad no es tal, sino simplemente la guitarra de Jack afinada en tonos más graves. La inmediatez del sencillo lo llevó a una constante emisión por MTV y otro tipo de cadenas generalistas, que enseguida se rindieron no solo a la calidad del tema, sino también a la espectacularidad del videoclip, en el que se jugaba con triángulos, rombos y demás visiones ópticas a las cuáles se le iban añadiendo imágenes más o menos psicodélicas.
Pero había mucho más en ese disco aparte de dos o tres singles vendibles, ya que en sí el disco es una montaña rusa, un carrusel de sonidos que van desde baladas con reminiscencia Country (In The Cold Cold Night, You’ve Got Her In Her Pocket, It’s True That We Love One Another) hasta momentos llenos de distorsión y locura (Little Acorns, la bluesera Ball And Biscuit o Black Math). Teniendo en cuenta que durante todo el disco solo suena una guitarra, una voz y una batería, parece increíble que el disco sea tan ameno, tan fácil de oír, y a la vez tan lleno de experimentación, con Jack White en un estado de gracia absoluto, jugando con la distorsión, cambiando pedales, modelos de guitarra y probando todo tipo de sonidos que hacen que el disco sea, a la vez, un homenaje al Rock clásico y un experimento musical totalmente contemporáneo a su tiempo.
El éxito del disco no se hizo esperar; premios Grammy a la mejor banda y mejor disco alternativo, mejor banda de 2003 según la MTV, disco de platino y doble platino en Estados Unidos y Reino Unido respectivamente. Incluso la revista Rolling Stone lo llegó a incluír en su célebre lista de “Los 500 mejores álbumes de la historia”. Tal vez el nivel del disco no sea para situarlo en lo mejor de la historia (yo os digo que desde luego que no), pero lo innegable es que supuso el cénit creativo de Jack y Meg, que desde entonces viven sumidos en un bache creativo del que parecen no haberse recuperado todavía. A su favor cuenta el hecho que aún sigan en activo, a diferencia de otras muchas bandas de “Rock Retro”, que tras el peso del segundo disco se fueron abajo.
Lo mejor: Amenidad, modernidad, clasicismo, mucho y buen Rock en un disco apto para todo tipo de públicos. Jack White, un genio en su mejor versión.
Lo peor: Puede resultar demasiado simple para los oídos inquietos. Tras ese disco nunca volvieron a ser los mismos.
Alternativas: The Strokes, The Hives, Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, John Lee Hooker.
Álbum disponible en GROOVY INFEKTION
Se grabaron tres videoclips para promocionar Elephant, que fueorn los siguientes.
“Seven Nation Army”
“I Just Don’t Know What To Do With Myself”
“The Hardest Button To Button”