Dentro de 8 días tendrá lugar el espectáculo más importante de lucha libre del año; la vigesimocuarta edición de Wrestlemania, el espectáculo por antonomasia de la WWE (antigua WWF). Antes que nada, y como parece ser que aficionarse a este tipo de eventos no es muy bien visto por según qué gente, voy a dejar claro una cosa: No pienso discutir sobre si la lucha libre es un espectáculo real o no, ni pienso discernir sobre si los luchadores se pegan mucho, se pegan poco o no se pegan nada, es una discusión que no me interesa para nada, puesto que en cualquier caso, el entretenimiento lo aseguran siempre, así que paso la patata a quien pueda interesarle este estúpido debate.
Una vez que he dejado claro mi punto de vista, vamos al tema que nos atañe. Durante esta semana dedicaré algunas entradas de mi blog (no muchas) a recordar lo que ha sucedido en anteriores ediciones de esta noche tan importante en el mundo de la lucha libre, como una manera de ponernos a punto y prepararnos para lo que nos viene encima.
Uno de los platos fuertes de la noche será, sin duda, el combate por el título de campeón de los pesos pesados, que enfrentará a The Undertaker (aspirante) y a Edge (actual campeón). Este combate no solo tiene el atractivo de tener un título importantísimo en juego, ya que tiene el aliciente añadido de saber si “El Enterrador” conseguirá su decimosexta victoria consecutiva en Wrestlemania (el parcial actual es de 15-0, un record en la historia del torneo). Undertaker lleva desde 1992 sin perder en ese torneo, todos los combates que ha disputado año a año se han contado por victorias. Hoy dedicaré este espacio a hablar de las últimas dos victorias del Dead Man en ese campeonato, en 2007 venciendo a Batista y en 2006 a un Mark Henry que aún estaba en plenitud de facultades.
En 2006 Undertaker y Mark Henry se enfrentaban en Wrestlemania en un combate que no tenía ningún título en juego, pero que podía suponer el 14-0 en la cuenta del enterrador. El combate era un Casket Match (combate a tumba abierta), sin reglas, en el que el único objetivo era introducir al adversario dentro de un ataud situado al lado del cuadrilátero, y cerrar la tapa del mismo con ambas manos. Aunque “El hombre más fuerte del mundo” opuso bastante resistencia al principio, e incluso consiguió que su contrincante pasara algún que otro apuro, al final no hubo sorpresas, y el parcial de 14-0 subió al marcador del enterrador.
Más interés tuvo el combate que se celebró en Wrestlemania XXIII, un año más tarde. En él Undertaker era el aspirante al título de los pesos pesados (igual que ahora), y debía enfrentarse al “Animal” Batista, el campeón y portador del cinturón en aquél momento. El combate quedó grabado en las retinas de todos los espectadores, y pasó fácilmente a estar entre las 5 mejores peleas de 2007, gracias al dinamismo, la intensidad, la igualdad y la fuerza y casta de ambos contrincantes. Cuando más incierto parecía el futuro del combate, Undertaker aplicó sobre Batista su Tombstone Piledriver, que dejó K.O. al campeón. Cuenta a tres, cinturón y 15-0. Un combate para recordar.
En principio no parece que este año debiera tener problema alguno para revalidar el título y situar el marcador en 16-0. Edge es el campeón, sí, pero no ha demostrado tener las tablas ni la calidad que un campeón WHC se supone que debe de tener. De todos modos, si le da por utilizar alguna de sus características trampas, cualquier cosa puede suceder. Mejor no adelantar acontecimientos.
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