Como no tengo ningún artículo interesante ni nada relevante que contar ahora mismo, sencillamente os dejaré un par de discos que me tocó analizar en su día para el foro de la web donde participo. Son dos discos de dos grupos que desconocía por completo, y que pertenecen a dos géneros radicalmente distintos entre ellos, que ni siquiera forman parte de mi dieta musical habitual.
En primer lugar visitaremos Francia para escuchar el agradable y movido Jazz Manouche de Les Doigts de L’Homme, y posteriormente haremos que estalle la tormenta, con el Black Metal atmosférico y angustioso de los británicos Fen. Tenéis sendas descargas bajo las portadas de ambos discos.
Les Doigts de L’Homme – Les Doigts de L’Homme (2005)
Normalmente, a la hora de realizar una crítica se suele pasar directamente al grupo en cuestión, se habla de su progresión y a qué suenan ahora comparado con lo que han hecho anteriormente. Sin embargo, el género al que pertenecen los protagonistas de esta crítica es tan minoritario que, antes que todo eso, habrá que explicar un poco en qué consiste el género en cuestión. Y es que nos encontramos frente a un disco de Manouche, también conocido como Gypsy Jazz. Si sabéis qué es podéis pasar al tercer párrafo, si no seguid leyendo a continuación.
El Manouche es un género que surgió en la zona francófona de Europa (básicamente Francia y Bélgica) durante la primera mitad del siglo XX. Aunque se le considera un subgénero del Jazz (las estructuras en su música son las propias del Jazz), sus verdaderas raíces se encuentran en la música tradicional Romaní (una etnia gitana que estuvo afincada en esa zona durante ese tiempo). Musicalmente los instrumentos protagonistas suelen ser la guitarra, el violín, el clarinete y el acordeón, y no suele haber sección de percusión, sino que más bien los ritmos son realizados por una segunda guitarra. El principal referente del género fue Django Reinhardt, un músico belga que, allá por los años 30, sentó las bases de lo que se entendería posteriormente por Manouche. De todos modos, como con cualquier estilo musical, éste tipo de música no se ha mantenido igual desde entonces, sino que ha ido cambiando y evolucionando.
Los protagonistas de ésta crítica se llaman Les Doigts de L’Homme (“Los dedos del hombre”), un cuarteto francés que, aún siguiendo la tradición de los viejos guitarristas de Manouche, han adaptado el género a los estándares actuales, añadiendo elementos más propios del Jazz clásico, como puede ser el uso del contrabajo. Tras un disco debut y un EP de cuatro temas, en 2005 presentaban su tercera grabación, un disco de título homónimo.
Lo primero que hay que decir es que aquí la parte musical es la protagonista casi absoluta del disco. De hecho, salvo dos o tres temas, todo el disco es completamente instrumental. Durante todo el disco nos encontraremos punteos rapidísimos y melodías trepidantes aunque relajantes. La sensación que me da a ratos es la de oír a Jeff Hannemann y Kerry King haciendo sus solos asesinos a toda leche, con la diferencia que, en este caso, estarían provistos únicamente de guitarras españolas y banjos. Puede ser un símil no muy bien traído, pero como metalhead acabado que soy, ésta es la sensación que me da el disco.
La verdad es que analizar el disco canción por canción sería algo un poco absurdo, ya que la mayoría de temas siguen unos patrones bastante similares. A veces el contrabajo adquiere un poco de protagonismo, y la guitarra rítmica parece querer dejar de estar en segundo plano, pero la estrella indiscutible es la guitarra melódica, con sus punteos acelerados a ratos y más calmados en otros momentos. Si acaso destacaría dos cortes que se salen un poco de la norma; por un lado el corte número 9, Rythme future, en el que, por arte de magia, empiezan a sonar unas notas la mar de familiares…¡pero si es la sintonía de Los Simpsons! Parecerá una tontería, pero a mí me hizo gracia, mientras no se entere Matt Groening… El otro tema “diferente” es el número 13, llamado Cuba-Texas, que como su título indica, nos da un paseo por esas dos zonas añadiendo ritmos latinos y algún que otro deje Country a la ya de por sí singular música de los franceses.
En definitiva, un disco diferente, agradable, original y bastante simpático, que nos demuestra una vez más que todo lo que creemos conocer sobre música no llega ni al 10% de la música total que se realiza en este nuestro planeta Tierra. Muy bueno.
Lo mejor: Los magníficos punteos con las guitarras, las líneas de contrabajo, un disco perfecto para desconectar de tanta violencia sonora.
Lo peor: Se puede hacer un poco cuesta arriba durante las primeras escuchas, sobretodo si no estás acostumbrado a este tipo de sonidos.
Alternativas: Django Reinhardt, Jimmy Rosenberg, Dario Pinelli, Florin Niculescu.
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Fen – The Malediction Fields (2009)
Analizar un disco de un género tan particular como el Black Metal cuando no lo vives desde dentro siempre es complicado. Servidor, como buen aficionado al Metal, también tuvo un breve romance con éste subgénero, aunque la cosa fue más bien corta y superficial, sin pasar de escuchar a los 4 o 5 imprescindibles (Dimmu, Immortal, Mayhem, Burzum -sic- y sus amigotes…). Digo que es un trabajo difícil porque, desde fuera, existen demasiados tópicos y estereotipos acerca del Black como movimiento y como música. Siempre se relaciona esa música con el satanismo, el paganismo, la violencia, el racismo, el nazismo, la supremacía racial y todas esas cuestiones. También se suele identificar el Black como un género rudo, primitivo y sucio, donde la técnica musical no es importante y lo que prima es el ruido por el ruido.
Hoy vengo a demostrar que eso no tiene por qué ser así ni por asomo.
Nos situamos en Reino Unido para conocer a Fen, un combo de joven formación (apenas llevan tres años como grupo) que en 2009 ha sorprendido a todo el mundo con una de las mejores óperas primas del año en cuanto a Black Metal Progresivo se refiere. Un disco que sabe aunar y juntar la rabia y oscuridad del Black de toda la vida a la vez que le añade elementos más preciosistas, tales como teclados, atmósferas lúgubres y bastantes pasajes calmados y relajados (incluso alguna que otra guitarra española), que contrastan con las partes más enfurecidas complementándolas a la perfección.
Aunque nos pueda parecer raro que una banda tan oscura venga de un sitio como Reino Unido, la cosa tiene su explicación, y es que el nombre del grupo (Fen) viene por una zona muy especial del país, llamada The Fens (situada al este del país, bastante cerca de la famosa universidad de Cambridge). Ésta zona es popular debido a sus paisajes frondosos y boscosos, que han inspirado desde hace siglos multitud de historias relacionadas con espíritus, brujas, fantasmas y demás seres de otros mundos. Precisamente la lírica de éste The Malecditions Fields sigue esa línea de lo místico y paranormal, los espíritus que se manifiestan en esa zona tan especial para comunicarse con los que estamos aquí.
También me gustaría destacar, dentro del apartado vocal, la magnífica voz de The Watcher, que demuestra no ser solamente un “pegaberridos” más, sino que nos demuestra en varios cortes que sabe cantar, y nada mal, por cierto.
A modo de conclusión, diré que éste The Maledicition Fields es un disco muy apropiado para aquellos que estén cansados de los tópicos del Black Metal nórdico y quieran, a la vez que un disco cañero, un disco que les aporte algo más aparte de blasts beats y guitarrazos sin ton ni son. Auguro un futuro prometedor a ésta banda.
Lo mejor: La magnífica combinación de partes de Black salvaje y oscuro con otras más relajadas, sin que los temas se rompan en ningún momento. Sonido oscuro pero con calidad.
Lo peor: A los neófitos les resultará una montaña casi imposible de escalar. Como siempre, los prejuicios a todo lo que lleve asociado la palabra Black Metal.
Alternativas: Wolves In The Throne Room, Sólstafir, Agalloch, A Forest Of Stars.
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Espero que disfrutéis de ambos discos. Hasta la próxima.

